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Cultura: Gastronomía

Recetas de Valencia de Alcántara

 

 

Relaciones en el tiempo. Gastronomía y Cultura Tradicional

 

 

La Cocina Tradicional valenciana, la de las gentes del pueblo, muestra una serie de particularidades, realizada la mayor parte del tiempo con escasos ingredientes y mucha imaginación, habiendo evolucionado, en general como toda la gastronomía española, en fases muy puntuales de la historia. Sirva de ejemplo la introducción en nuestra gastronomía de productos tan fundamentales como el pimiento, la patata y el tomate, debido al descubrimiento de América.

 

Los platos debían pasar también una serie de cambios según las distintas épocas del año, ya que había ingredientes que estaban prohibidos debido a razones religiosas, climatológicas, etc, y otros solo eran consumidos en la celebración de algunas festividades.

 

 

Muestra de productos de la tierra

Entre Septiembre y Noviembre, en la época de la siembra, la alimentación debía de ser bastante consistente, tomándose en el desayuno un buen plato de migas y torreznos. A media mañana, después de largas horas de trabajo duro, se reponían con embutidos, queso y pan elaborado artesanalmente. Estos productos se llevaban al campo dentro de una fiambrera que colocaban en el interior de las alforjas. Este tipo de alimentación fría fue clave durante el siglo XIX y varias décadas del siglo XX para los hombres que utilizaron el contrabando como forma de vida. Los famosos mochileros cambiaron las alforjas por su mochila para llevar estos alimentos durante varios días en sus largas caminatas.

 

La comida habitual durante casi todo el año era el cocido extremeño. Además de los garbanzos, este plato se completaba con las sopas de pan con el caldo del cocido. Las presas del cocido (para el que pudiera tenerlas), tocino, carne, morcilla de “cabeza”… se tomaban al final, o se dejaban para otro momento.

 

Por la noche se tomaba el “mojo de patatas”, o una sopa de tomate, de patatas o de ajo. Los pobres tomaban como aporte de calorías, las “gachas”, plato que se elaboraba en una sartén donde se freían ajos y pimentón con manteca y se mezclaba con harina apagada con agua.

 

El uno de noviembre, Día de los Santos, era costumbre la degustación de nueces, almendras y castañas. Ese día, es común que las personas se vayan al campo a “asar las castañas”, a las cuales se les hace un corte con un cuchillo y se introducen en un recipiente de latón perforado previamente y, a su vez, lleno de brasas para tostarlas. Una vez tostadas, se pone a enfriar y se comen.

 

En navidades, se mataba una gallina o un pollo criados en el corral de la casa, en el tinao o bien en el campo. Con los menudos se preparaba una sopa de menudillos de primer plato. De segundo plato se elaboraba la gallina o el pollo en pepitoria. La sopa de almendra era también muy frecuente durante estas fechas y se elaboraban con almendras molidas, rebanadas de pan fritas, leche azucarada y canela. Para postres se elaboraban natillas, tijeladas (flan de origen portugués), o arroz con leche.

 

Las matanzas caseras han formado parte de la tradición familiar de Valencia de Alcántara, y tenían el claro propósito de cubrir parte de las necesidades alimentarias anuales, además de estrechar los lazos familiares y de vecindad. Estas matanzas comenzaban a mediados de enero, aprovechando las heladas que mantenían mejor los productos.

 

Matanza típica en la Huerta el Clavo

La tarde anterior a la matanza se reunían las familias y amigos para pelar patatas, ajos y cebollas para el día siguiente. También se migaban unos cuantos panes duros en un caldero con los que se preparaban las migas con chorizo o torreznos el día de la matanza a primera hora. A media mañana y, una vez matado el cochino y reconocida su lengua por el veterinario, se tomaba un tentempié a base de trozos de carne hechos en la lumbre junto a quesos caseros, aceitunas, miel, todo ello bien acompañado por los vinos caseros y el aguardiente.

 

Tras los quehaceres de picar la carne y guisarla, unos se encargaban de la máquina de embutir, otros ataban con hilos las morcillas y los chorizos, y algunas mujeres se encargaban de lavar las tripas del cerdo. A la hora de comer, se tomaba arroz con hígado o costillas, acompañado por un gazpacho de poleo. También es plato típico de nuestras matanzas las Papas Temblonas, que consisten en manteca de cerdo derretida, harina, azúcar, cáscara de limón y canela.  Después de la comida se colgaban las morcillas separadas según sus guisos en las alacenas o despensas de la casa. Para cenar era costumbre tomar sopa de hígado con pimentón cebollas, ajo y laurel. En estas fechas era costumbre también elaborar dulces caseros, en especial roscas fritas.

 

El día después de la matanza se salaban los tocinos y jamones, y se elaboraban, los lomos, los chorizos blancos y uno de los embutidos más conocidos de Valencia de Alcántara, el buche, que consiste en una vejiga del cerdo que se rellena con un guiso a base de oreja, callos, costillas y otros productos del animal elaborados con pimentón. Este buche en unión de las coles es uno de los platos más típicos de la zona, y es tradicional comerlo el día de las candelas, o el domingo de carnaval, junto a una sopa de arroz que se elabora con el caldo del guiso, y con un postre a base de arroz con leche.

 

La tradición cristiana modifica con la llegada de la Cuaresma, y en especial en Semana Santa los hábitos de la alimentación. Con la abstinencia de comer carne todos los viernes de cuaresma y el Jueves y Viernes Santo, llegan a la mesa los platos como el potaje de garbanzos, espinacas, judías blancas y bacalao, el arroz con patatas y bacalao, o el revuelto de acelgas y patatas. En el desayuno pringadas fritas en aceite de oliva, y para las cenas tencas fritas.

Con la llegada de la Pascua, la alegría y el júbilo también llegan a la mesa con una comida tradicional a base de Chanfaina y Frite Extremeño. También por estas fechas se elabora uno de los dulces caseros más conocidos de nuestra comarca, los Bollos de Pascua. Es tradición de los jóvenes irse al campo para celebrar el “día de los Bollos”, y de las abuelas el mandar a los familiares que emigraron una cajita de cartón  con unos cuantos Bollos y Roscas de Pascua.

 

A partir del mes de mayo y coincidiendo con la finalización de la cosecha, es época de saborear los productos de la tierra, y comienzan a verse las primeras sandías y melones, a acompañar una buena sopa de tomate o patata con higos, a probar los cardillos, las criadillas de tierra, o las ensaladas variadas.

Corderos asados a la moda medieval

La llegada del buen tiempo es época de fiestas y de reencuentros familiares, y de las cocinas del pueblo salen aromas a dulces caseros, a rosquillas, magdalenas, bizcochos, roscas y roscones para regalar a las nuevas mamás, a mantecados, perrunillas para comenzar con buen sabor de boca otro ciclo anual en la comarca de Valencia de Alcántara


 
 
 
 
 
 
 

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