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Edad Media
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La crisis
en la que se vieron inmersas las estructuras del Imperio Romano
a partir del siglo III facilitaron la instalación, violenta o no
de pueblos invasores en su solar como colofón a un proceso de
migración anterior. De entre estos pueblos el visigodo fue el
que terminaría alcanzando la hegemonía en la península incluida
la antigua provincia de Lusitania. En Valencia de Alcántara
dicha presencia aparece reflejada en el registro arqueológico y
constata la continuidad poblacional tras la caída definitiva del
Imperio, continuidad que se prolongaría con la dominación
musulmana.
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Sin
embargo, sería tras la reconquista de la plaza por la orden de
Alcántara, en torno al segundo cuarto del siglo XIII, cuando
ésta iría adquiriendo las características que definitivamente
alcanzaría en los siglos XVI y XVII. Al igual que otras
poblaciones de la actual provincia de Cáceres en Valencia de
Alcántara llegarían a convivir tres civilizaciones de forma
pacífica hasta que los criterios de pureza de sangre se
impusieron con el decreto de expulsión de los judíos de 1492.
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Esta
expulsión no evitó, por el contrario que el legado judío llegara
hasta nuestros días gracias a la conservación de un
Barrio Gótico en el que
adquiere especial relevancia la Sinagoga, centro de la vida
social y religiosa de la población judía que residía en la
localidad. El valor de este importante conjunto encontró su
reconocimiento en 1997 con su declaración como Bien de Interés
Cultural con la categoría de Conjunto Histórico.
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