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Edad Moderna
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El siglo XV encabeza la transición del Medioevo a la Edad
Moderna y es en este siglo donde un acontecimiento, la boda en
Rocamador, de Isabel, hija de los Reyes Católicos con Manuel el
Afortunado, rey de Portugal, marcará el inicio de unas
relaciones fronterizas que serán centrales en el despegue
urbanístico de Valencia de Alcántara y en su importancia como
plaza fronteriza de gran interés estratégico. De esta forma,
Valencia de Alcántara se verá indisolublemente unida a la
variables y complejas relaciones con el reino vecino de
Portugal. De hecho, será la adhesión de Portugal a la corona
hispánica la que propicie el paso de Felipe II por las
proximidades de la villa en 1580 y los intentos por romper dicha
adhesión los que, a su vez, den lugar los duros enfrentamientos
que marcarán el pulso del siglo XVII en el cual la bandera
portuguesa llegará a ondear en la plaza |
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En cualquier caso, como ya hemos señalado, los siglos XVI y XVII
supondrán el despegue urbanístico de Valencia de Alcántara con
la construcción o definitiva definición de sus principales
monumentos. Iglesias como
Ntra. Sra. de Rocamador
(auténtica joya del gótico) y conventos como el de
Santa Clara
verán la luz, pero también
casas solariegas
y
fortificaciones.
Todo ello configurará un recinto homogéneo del que se conservan
importantes testimonios y que permanecerá más o menos invariable
durante el siglo XVIII y principios del XIX, siglos en los que
se mantiene la conflictividad con el reino de Portugal y en los
que la plaza aparecerá en los censos como una de las más
importantes de la actual provincia de Cáceres. A comienzos del
siglo XVIII la villa recibe la visita de Felipe V, primer
monarca borbónico, que inmerso en la Guerra de Sucesión decide
hospedarse en el
Convento de
San Francisco, hoy propiedad de los duques de la
Victoria en otro ejemplo de la relevancia de Valencia de
Alcántara como plaza fronteriza.
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