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Indalecio Hernández Vallejo nació en
Valencia de Alcántara el 12 de Septiembre de 1922. Comienza a pintar en
su infancia, en la que la atracción por el dibujo le ocupa gran parte de
su tiempo dedicado a esta tarea en el desván de su casa de la calle
Gasca.
Las dotes artísticas demostradas en sus
años de estudiante en nuestra localidad animan al joven a trasladarse a
Cáceres al cumplir los 16 años para cursar estudios en la Escuela de
Artes y Oficios y, posteriormente, en la Escuela de Bellas Artes de San
Fernando en Madrid. Las excelentes calificaciones le permiten obtener
una Beca de la Diputación Provincial de Cáceres para viajar a Italia
como complemento de su formación. A partir de este momento su vocación
se traduce tanto en la creación artística, avalada por numerosas
exposiciones (Cáceres, Madrid, Palma de Mallorca, Valencia de Alcántara)
y premios (Premio Nacional de dibujo de la Fundación "Carmen del Río",
de la Real Academia de Bellas Artes; Premio en el Concurso Nacional de
Dibujo para la Medalla al Generalísimo; Premio extraordinario de la
Diputación Provincial de Cáceres en la Tercera Muestra de Cáceres...),
como en su labor docente. Respecto a esta última, Indalecio compartió
clases como Profesor de Dibujo en la Escuela de Maestría Industrial de
Cáceres, en la Primera Escuela de Bellas Artes de la Diputación
Provincial y en los colegios de las Carmelitas y Pauditerium de la
capital cacereña. |
En la Escuela de Artes y
Oficios, pintando un cuadro sobre San Pedro de Alcántara
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Tras esta primera etapa continúa su labor
docente como Profesor de Dibujo en el Instituto Calderón de la Barca en
Madrid y, posteriormente, en el Instituto Cervantes como profesor de
Diseño y Decoración.
Por lo que se refiere a su quehacer
pictórico, de él dan buena cuenta los diversos trabajos para los que se
sirve de diferentes técnicas (Óleo, Acuarela, Pastel, Plumilla,
Carboncillo...) y las positivas críticas de arte obtenidas en nuestro
país y fuera del mismo.
Su pintura, de corte realista, muy
equilibrada, pero no por ello exenta de dificultades, abarca diferentes
áreas temáticas. Entre ellas, hemos de destacar sus bodegones, en los
que la sencillez se acompaña del carácter cercano al espectador. Junto a
ellos, el paisaje, tanto rural como urbano,, constituye una de sus
líneas de trabajo, como se infiere de sus visiones de los campos
extremeños y del Madrid de los Austrias. Pero es en el retrato,
seguramente el género pictórico que mayor dificultad entraña, en el que
la maestría de Hernández Vallejo se hace más patente: en los personajes
típicos de Valencia de Alcántara por él recreados ("Juan Fragusto",
"Niña de la Rosa"), en los retratos familiares, personalidades de la
sociedad cacereña y de la capital española, entre los que se encuentra
Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I, el artista capta los rasgos
físicos y penetra en la psicología de los retratos, ofreciéndonos una
imagen veraz y llena de sentido |
En su estudio de Cáceres.
Posando sus hijas Toni y Fina.
Exposición de la inauguración de
la Casa de la Cultura en Valencia de Alcántara. 1988.
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